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Economía circular en baterías permitirá que vehículos eléctricos aumenten su competitividad frente a vehículos a combustión

02/12/2021


Actualmente,los vehículos eléctricos no solo son los más amigables con el medio ambientepor ser cero emisiones durante su circulación; además, en su cadena de valortienen una menor huella de carbono que las tecnologías convencionales, teniendoespecial consideración con la producción de las baterías, incluso si elsuministro de energía para cargar la batería tiene un componente considerablede combustibles fósiles. Es por ello que la huella de carbono de un vehículoeléctrico, durante toda su vida, es claramente más respetuoso para elmedioambiente.

Peroesta competitividad considerando el costo total de propiedad (TCO), incluso,podría ser aún mayor con el desarrollo de la economía circular en las bateríasde litio al hacer gestionable que estas tengan una segunda vida.

“Eldesarrollo de baterías y sus envases que sean viables para una segunda vidareduce la generación de desechos y evita el agotamiento adicional de losminerales de la Tierra”, indicó César Peña, consultor en Generación de SistemasEléctricos Aislados, Energías Renovables y Electromovilidad.

Elexperto explicó que las baterías de los vehículos eléctricos tienen metalespesados y compuestos tóxicos, por lo que cuando cumplen con su vida útil (quees de alrededor de los 3.000 ciclos de carga completos, o aproximadamente los8-10 años de vida útil si se recarga diariamente), es necesario gestionar sudisposición final en términos de la economía circular.

“Ladisposición final de este tipo de baterías tiene que ser gestionable,sostenible e innovadora; por eso es que se habla de una economía circular, quebusca que, en vez de permanecer en un contexto de una economía lineal (llevarloal vertedero), aplicarle las tres R (reducir, reciclar y reutilizar su uso, osea alargar la vida de estas baterías). Esta es la mejor opción”, precisó.

Señalóque por ello es necesario establecer estándares y parámetros que clasifiquenlas baterías según su potencial de rendimiento, con el fin de gestionar sudisposición final, reducir la huella de carbono y la extracción de minerales,además de incrementar la actividad económica local.

“Enlugar de que su disposición final sea el vertedero, se tienen que establecermecanismos para determinar que baterías pueden tener un potencial de unasegunda vida y darle un uso alternativo bajo las condiciones técnicas querequiere la nueva actividad. El otro tema es reutilizar los componentes en una“segunda vida”, es la que se considera más sostenible puesto que es un pasointermedio antes de su reciclaje final; un factor determinante es lacomposición química de la batería, pues esta es responsable de la vida útil quele quede para su reutilización y del precio de venta de sus materiales comomateria prima”, mencionó César Peña.

Alargarla vida

Subrayóque las baterías de los vehículos, una vez que terminan su vida útil, no quieredecir que ya no tengan uso. “Tienen una vida adicional que puede utilizarse;por ejemplo, como soluciones domésticas, comerciales e industriales paraalmacenamiento de respaldo, en estaciones de carga (baterías estacionarias),estrategias de autoconsumo con peak shaving u otras estrategias, estabilizaciónde red o para la electrificación rural, etc.”, comentó.

Comentóque, para esta segunda vida de las baterías, hay tres soluciones gestionables:reducir, reciclarlas y reutilizarlas; “lo que es más importante, reutilizarlasen aplicaciones innovadoras que crean un valor significativo y fomentan unamayor integración de la energía renovable en las redes”, agregó.

“Laacción de reutilizar es uno de los pilares de la economía circular; cuando labatería de un vehículo eléctrico llega al final de su “primera vida”, existenotras opciones, además del reciclaje. La reutilización, que consiste en laselección y la combinación de varios paquetes adecuados en función del estadoresidual, su capacidad, etc., es una de las opciones”, detalló.

Añadióque otra opción viable es la rehabilitación en donde los envases se desmontanpara poder reacondicionar las celdas individuales que vuelven a serempaquetadas en nuevos módulos.

“Losenvases reutilizados y reacondicionados se pueden usar en aplicacionesestacionarias que promueven la asequibilidad, la eficiencia energética, elrespeto al medioambiente y la sostenibilidad”, apuntó.

Eficienciay menos emisiones

De otrolado, señaló que el avance tecnológico va a permitir que en la fabricación dela batería cada vez más se utilicen componentes menos contaminantes, ya seadesde la parte extractiva, hasta la parte de la producción de la batería y sudisposición final.

“Si latendencia es que estos procesos se optimicen y automaticen bajo un concepto deeficiencia energética y de economía circular, las reducciones de emisiones comoconsecuencia de esto van a ser menores”, resaltó.

Nuevaindustria

Asimismo,adicionalmente a su contribución a la reducción de emisiones de GEI, César Peñaindicó que la segunda vida de las baterías de los vehículos eléctricos va acrear una industria alternativa, que es la gestión de estas baterías cuandocumplan ya su vida útil.

En esesentido, comentó, la economía circular se erige como un modelo clave capaz deintegrar estos retos y transformarlos en acciones concretas, cuando lasempresas comiencen a repensar sus procesos, identificar sus desperdicios, cómohacerlos más eficientes desde el diseño hasta maximizar el reciclaje de todoslos componentes.

“Actualmenteexisten pocas empresas que se dedican a este modelo de negocio, por un temaeconómico y de rentabilidad de la misma actividad; pero cuando el uso devehículos se masifique conforme lo indican las tendencias, se masificarátambién la cantidad de baterías que se encuentren en el mercado y su posteriordisposición final, lo cual generará una rentabilidad mayor para ingresar a estetipo negocio”, subrayó.


Escrito por: Electrotransporte
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