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Escasez de chips no detiene apuesta por expansión de movilidad eléctrica

20/10/2021


Los problemas en el suministro de chips está impactando la producción de los fabricantes de vehículos de todo el mundo, pero ello no ha debilitado las intenciones de seguir masificando la producción de vehículos eléctricos, esperando que los problemas de suministro se disipen hacia el 2023. Más tarde que nunca, esperan cumplir con sus planes respecto a esta tecnología.
Es el caso de Tesla, cuyo lanzamiento y venta de su vehículo eléctrico deportivo Roadster se vio afectado por este contexto, por lo que espera que su venta empiece un año después de lo previsto. «2021 ha sido el año de la súper loca escasez de la cadena de suministro. Suponiendo que 2022 no sea un mega drama, el nuevo Roadster debería de salir en 2023», publicó Elon Musk, presidente ejecutivo de Tesla, en su cuenta de Twitter, el 1 de septiembre.
Ola Källenius, director ejecutivo de la alemana Daimler AG, indicó en setiembre que si bien su firma espera que su propio suministro mejore en el cuarto trimestre, la creciente demanda de chips significa que la industria podría tener dificultades para obtener suficientes en 2023, aunque la escasez debería ser menos severa para entonces.
Pero Britta Seeger, miembro de la junta de la empresa alemana Daimler, ha dicho que, pese a la actual escasez, la compañía no cree que sus objetivos de vehículos eléctricos a largo plazo se vean afectados.
El fabricante francés de automóviles Renault espera producir al menos 300,000 vehículos menos este año debido a la escasez mundial de chips semiconductores, informaron tres fuentes cercanas a la empresa a Reuters, un impacto mucho mayor que el estimado anteriormente.
Eso representaría al menos el 8% de los 3.75 millones de vehículos que Renault vendió en el 2019 prepandémico.
Esto se da luego de que la empresa había informado, en el verano pasado, que los vehículos eléctricos representarían hasta el 90% de las ventas de su marca Renault en el 2030, informó Reuters.
Firmas como la estadounidense General Motors, la india Mahindra y la japonesa Toyota también redujeron, en setiembre pasado, drásticamente las proyecciones de producción y ventas por este mismo problema.
La escasez de chips se ha visto provocada por una sobredemanda y una cada vez mayor competencia con la industria electrónica de consumo por las entregas de chips, a lo que se ha sumado las interrupciones en la cadena de suministros motivados por la pandemia.
Estas dificultades de suministro tienen como uno de los síntomas, los crecientes retrasos entre lo que se envía y llega a su destino final, que ha sumado cinco días en setiembre para alcanzar un promedio de 21.7 semanas, según una investigación de Susquehanna Financial Group.

Escrito por: Electrotransporte
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